viernes, 8 de octubre de 2010

MEMORIAS DE MI AMIGO!!!





UNA NOCHE DE JULIO

Llegando una noche de Octubre, al rincón del deseo perdido, observo lo de mi alrededor y mis cabellos encrespan, junto con una barba crecida y deforme, los rostros me miran, me desean, me hablan y me llaman, los huesudos también me llaman, pidiendo libertad de la pita del cual cuelgan, mientras la música estancada va tocando una melodía triste y temerosa.

Oigo el Tic-Tac del viejo reloj, cansado y aburrido de su trabajo que más parece un eterno martirio, un lamento de segundo a segundo. Cada mañana se escucha su llanto y recibe un insulto, ya su rostro está roto, quebrado; y el tiempo pasa y el tiempo lo masca y el tiempo también lo mata.

Volteo la mirada y observo en plena noche un sol que resplandece y observo un exagerado panorama de rojo sangre palomas que a lo lejos van volando en la eternidad, estancados en el tiempo como aquel loco con el cual suelo soñar cada noche de luna, que pasa por la ventana y atraviesa las cortinas perturbando mi descanso y dando vida al cementerio de mil alcoba. Siento el frío de la noche, donde el sonido de mi coche me despierta pidiendo que lo maneje; y lo hago sólo de vez en cuando, mas no despertar por el ladrido de un niño que habita debajo del duro pellejo estirado y maltratado de un viejo amigo que me anuncia que acabó la noche, entonces abrazo la imaginación e imagino libertad, imagino el sonido y hasta el hambre que sentimos para engullirnos de carne dura y grasosa que vive de un hermano que agoniza en el desierto del amor ridiculizado y asqueroso, imagino también todo el día que pasa lentamente y llegando a la hora del descanso, siento mi cabeza sobre una almohada. De pronto a plena luz del día observo las estrellas, muchas estrellas blancas y resplandecientes, observo nubes, son ocho y son iguales; y tienen la serpiente al lado, está enredada y cadáver, me da miedo; levanto mi cabeza y la dirijo a otro rumbo y unos dibujos me atraen, distrayendo mi miedo y reconozco a un rey, mejor dicho es un emperador el es “El Rey Abu”, vaya emperador; Vaya, no más que nadie lo detiene y aunque sólo es un dibujo como el resto de mis amigos que me es difícil descifrar, ya me siento incomodo otra vez, no consigo dejar de imaginar, creo que no lo podré hacer, mejor me volveré a mover, para ver si consigo algo sencillo el cual me pueda hacer dormir un momento.

Escucho voces que me llaman, son unos niños con sus árboles que me llaman, están cogidos de la mano, al igual que los árboles. Hola niños ¿cómo están, cómo, qué dicen?, no los logro escuchar, un segundo, ¿qué tienen en el pecho?, ¡no…, no…, no…!, no puede ser lo que escuche, fue su último aliento, el último aliento de vida, ya están muertos, están clavados en su pared…muertos.

Mis lágrimas se caen, estoy llorando, mejor me iré al socavón por el cual dos personas, siempre entran y salen, no sé que es lo que, pero parece que ni siquiera ellos mismos lo saben, sería mejor vivir así, no sufriría tanto a la hora de la siesta, ya sufrí bastante por hoy, entonces decido seguir con mi gran imaginación y transcurre el día, lo que falta de él y mi vida se va por el drenaje del corto tiempo que nos merecemos y llega la tarde y se oculta el sol y llega la noche y llega mi luna rota por mi angustia y entonces vuelvo al cementerio de mi alcoba , me choco con el cuero sucio y duro de la culebra giganteque hace años pasó por mi mente, dejando su cuero en mi memoria, lo dejo de lado sugestionado, por lo que va adelante, entro y veo la espalda y veo coronas de reyes anónimos y también veo la joroba de un camello, les doy la espalda y escapo de su encanto, pero tropiezo con la tumba de mi cuerpo por las noches, doy dos respiros, me levanto, me siento, observo un cartel que dice cosas locas, como el cocodrilo que va cayendo sobre mí, me tiro al suelo para esquivarlo y al segundo me arrepiento de ello , porque llegué al precipicio , fondo de mi mundo, ahora tengo que escalar una gran pared de tela colgada de una lata, y al fin llego, mi cuerpo se eriza, es una mujer, tiene la cara triste , pero el cuerpo bello, que hermosas manos, estiro mis dedos para tocarla , para sentirla…¡auxilio! Hay un tigre junto a ella, parece que la cuida, entonces sólo atino a voltear la mirada para saber mi próxima parada. Hey, un momento, ¡Woau! Mi cuerpo se va moviendo por el aroma animal que percibe de las hembras, me paro frente a ellas, son ocho mujeres, tres de espalda y cinco de frente… ¡Qué frente!, no veo ningún tigre, me lanzo a ellas, las cojo una por una, despliego mis dedos por su piel, su rostro y sus cabellos, sus espaldas, sus piernas y sus pechos, estoy en el delirio, cierro los ojos dispuesto a dejar que la sangre fluya y voy cambiando página a página, para estar a solas con cada una de ellas para estar con cada mujer, aunque sólo sea mi imaginación las que les da vida.

Treinta segundos después cansando de querer alucinarlas vivas, me paro del escritorio y me dirijo a la pequeña cornisa, a las ventanas, a otros mundos extraños y alejados; observo cada uno de ellos y no me animo por alguno, de lado aquella intensión y cojo un trago de las tantas botellas vacías que tengo por regalo y asalto y al momento me siento embriagado, no resisto el peso de mi cuerpo y caigo rendido sobre mi nube en la cual cada noche encargo mi cuerpo y escapo de él, al manicomio del inconciente, al mundo perdido de nuestros sueños y una vez dentro me doy cuenta de una sola cosa, que no hay mas realidad que la que nosotros creemos tener.

Luis A. Torres R.

99-8-20













jueves, 22 de julio de 2010

YO, LA REINA DE LAS HADAS



Cuentos para Tania

No hace mucho conocí a Tania. Ella es tan alta y hermosa, tan esbelta, tan sensual en sus movimientos y sus formas. De expresión alegre. De ojos grandes que cambian según la luz del sol, tan hermoso su cabello corto de mechas naranjas, a juego con su vestido y sus alas, echo de hojas maduras bendecidas por los constantes rayos de la gracia de Dios.
Pero ese aspecto en absoluto la hace ser triste, todo lo contrario, la hace destacar por la viveza de sus colores.
Es tal la belleza, y tal las tonalidades que su aura irradia, que si esta volase descobijada de toda prenda nadie se daría cuenta.
A veces cuando el viento sopla fuerte la veo jugar con él, pareciese que ambos danzaran en armonía y este la envolviese cual regalo con montones de pétalos de flores bailando a su alrededor. Es tal el sosiego que ella me embarga, cuando en su rostro veo contagiada la felicidad, verla disfrutar valorar los pequeños soplos que nos ofrece la vida. Es tan placentero percibir sus sonrisas en cada vuelta, sus palabras al viento, su cantar desenfadado.
En otras ocasiones la veo placida, sentada en una ramita de abeto, con la mirada pérdida y ausente sin más compañía que la de la soledad y la mía propia. Aunque claro esta, ella no me ve.
La soledad la mira atenta como yo, como si ambos quisiésemos desentrañar que ocultan sus pensamientos, hurgar en el diario de su alma, de sus sentimientos más profundos y escondidos.
Quizás su ausencia se deba a que sueñe con ese día, el día en el que halle a quien entregar su alma, para mostrarle la ternura y el amor que ella esconde.
Pero Tania sin motivo ni razón se cae de la ramita, se ha desvanecido.
Mientras cae me precipito y extiendo mis manos, para que en su caída no se golpee contra el suelo.
La miro de cerca y encuentro que esta un poco enferma, la encierro entre mis manos, la acerco a mi corazón, nace una luz y la sano … nada grave gracias a ti. Refiriéndome a dios mientras contemplo el cielo.
Me acerco a un rosal y amablemente estas se ofrecen a proteger a la reina de las hadas. La poso con delicadeza en las anteras de una flor, lentamente se cierra con elegancia. Ahora Tania duerme tranquila, cómodamente y perfumada, con la exquisitez con la que la visten los pétalos rosados…
Hace muy poco que te sigo, actuó de la forma en la que tu me representas, son solo las buenas intenciones de quien vela tu existencia, con la buena voluntad, sin esperar nada a cambio, sin ser latente mi presencia yo te resguardo.

Para Tania.

DE Manuel A.

viernes, 4 de junio de 2010

Te odio!!

Te odio acaso no te lo he repetido mil veces, te odio ... te odio, y te seguiré odiando. Y no es un odio cualquiera, tiene su razón de ser...será el hecho de mantener ese sentimiento que hace aflorar el odio, odio que siento por ti, porque precisamente has hecho que tenga sentimientos encontrados que a veces no me los puedo explicar.y Otra vez más, te odio, maldita sea, te odio o acaso será la antítesis lo que realmente siento por ti, y la verdad no lo quiero admitir, por eso mismo te odio y te seguiré odiando .. y gritando a tu oído cada vez que hay oportunidad para luego escuchar el sarcasmo de tu voz y decir: "Si así me odias, Cómo sería si me amaras".

domingo, 18 de abril de 2010

ES NATURAL!!

Si tan sólo fuera una persona ordenada, iría anotando en una libreta las canciones que puedo ir recordando a lo largo de mi vida y que van desfilando por mi cabeza. ¡¡¡Maldita cabeza!!
A veces me paseo entre emisora y emisora y encuentro algunas notas ochenteras diciéndome “tengo que escribir algo relacionado con esta canción” para luego no acordarme más, es loco pero sucede y no sólo a mi también te debe haber sucedido y no lo niegues.
Pero mi despistada cabeza me ha hecho hoy ver el insólito ayer que a veces viene a mi mente y lo recuerdo para torturar esa mente oscura que a veces ni yo misma puedo dominar ni controlar, y claro se me ocurre escuchar una canción que estoy seguro de que la has escuchado decenas de veces… aunque puede que nunca te hayas parado a pensar de qué trata.
Pero nada pues, mejor sigue escuchando esa canción que ahora suena en la radio y te hace vibrar.

martes, 23 de marzo de 2010

Agonizando en el Silencio

Vuelve a la memoria, una tarde de aquellas, a la salida del cole, simple y llanamente impensable, si bien no recuerdo fue Silvy…, claro ella fue, la quien me dijo, “¡Oye mira, te están llamando!”. Y claro que cuando doy la vuelta, estaba allí, en la esquina del final de la avenida, donde solíamos tomar el bus en grupo, me había estado pasando la voz ya hace buen rato, pero por la chacota de los amigos y amigas, ni cuenta me di.
De prisa y ante su seriedad, subí al auto, soy sincera pero no recuerdo el saludo, trato pero no recuerdo, pues lo que más maquina mi mente es aquel silencio… un silencio interminable porque se inició ni bien subí al auto.
La verdad durante todo ese trayecto me hubiera gustado decirle lo feliz que estaba por haberme ido a recoger a la salida del colegio, pero no fue así, será que me preguntó como me fue ese día en el colegio, la verdad no lo recuerdo… porque el silencio tapa ese recuerdo y consume lo que pude o dejé de decir; lo que sí recuerdo con claridad es que el trayecto a casa se hizo infinito, así como ese silencio infinito.
Te quise decir, ¡Papá no sabes cuanto te quiero y lo mucho que significas para mí!, pero la verdad, en ese momento tampoco cruzó por mi mente esa frase, supongo que también fue parte de ese silencio, silencio, … silencio, que sólo terminó cuando llegamos a la entrada del bosque ... al portón de la casa, silencio que se rompió con la quietud del motor del auto y escuché con emoción decir, ¡Hijita por favor, saca la bolsa de pan que está en el asiento trasero!.

martes, 9 de febrero de 2010

ME HE ACORDADO MUCHAS VECES DE TI ... Y HOY HE PENSADO EN VOLVERTE A ESCRIBIR, ...
.. CONTARTE COMO QUE BUSCANDO ENTRE MIS LIBROS, VI TUS DIBUJOS Y NO PUDE EVITAR VER TU ROSTRO SONRIENDO Y DECIRME "HOLA QUÉ TAL CÓMO TE VA, VAMOS A DAR UNA VUELTA"

viernes, 3 de abril de 2009

Ke pasa???

Acaso todo fue un engaño... ahora te has ido y sólo dejas el recuerdo de las noches en la avenida cuyo nombre es bastante singular y nada numérico... te vas y me pregunto si escribirás de nuevo una canción en medio del silencio, aquel que supimos disfrutar en la oscuridad, fue divertido cierto, pero fue efímero y pasajero... vuelve pronto.